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  • El torero extremeño Antonio Ferrera, que cortó cuatro orejas, fue ayer el gran triunfador de la corrida

La Mezquita del Toreo, el único coso taurino de África, había preparado para celebrar su 70 aniversario un mano a mano entre los diestros Antonio Ferrera y Juan Mora. La corrida de toros había generado mucha expectación pero el público se quedó ayer con ganas de más. Ferrera cortó cuatro orejas pero su compañero no tuvo tan buena tarde y logró solo una.

Con el himno español sonando, dio comienzo la tarde de toros. Con reses de la ganadería Manuel Blázquez, el mano a mano comenzó con Juan Mora, vestido de verde y oro, que no tuvo suerte con el animal, ‘Bonacible’, de 485 kilos, y tampoco hizo muy buena faena, precipitándose a la hora de entrar a matar, yéndose de vacío.

Le cogió el relevo en el ruedo Antonio Ferrera con el segundo toro de la tarde, ‘Colchonero’, de 515 kilos, que acompañó al diestro en los pases y , que le valieron al diestro extremeño la primera oreja de la corrida.

Juan Mora tampoco logró remontar con el tercer toro de la tarde, ‘Manoletino’, de 482 kilos, nuevamente con una faena deslucida y apresurándose para matar al animal errando en el primer intento. Se fue otra vez de vacío.

La mejor faena

Las mayores ovaciones le llegaron a Antonio Ferrera con el cuarto toro de la corrida, ‘Roseto’, de 497 kilos. “Maestro” le gritaba el público al torero durante la faena, con buenos pases en el que se sucedieron los entusiasmados ‘olés’ de los asistentes. Tras darle el estoque, la plaza se inundó de pañuelos blancos, a lo que la Presidencia respondió otorgándole dos orejas. Durante el paseíllo, le llovieron claveles y otros objetos de las gradas en señal de felicitación.

Remontando

El torero Juan Mora pudo desquitarse durante su último toro, el quinto de la tarde, Fullero, de 534 kilos. El animal le dio juego y el matador se animó a poner una rodilla en el ruedo durante los pases. La buena faena no la remató a la hora de entrar a matar y tuvo que hacer dos intentos. No obstante, el público pidió una oreja para el diestro, que no se fue muy convencido de merecerla y la enterró en el ruedo, sin hacer el paseíllo habitual.

El último toro de la tarde, ‘Pitimini’, de 508 kilos, también dio la oportunidad de buenos pases a Antonio Ferrera, aunque el animal era impredecible y parecía peligroso. Los capotazos y el remate de la faena le valieron nuevamente otra oreja, su cuarta de la tarde. Los dos toreros abandonaron la plaza juntos y andando, cerrando una tarde de toros que había atraído a personas de la península gracias a un paquete promocional que se había ofertado. No obstante, el coso taurino se llenó finalmente a medias.