Dieciséis jóvenes compitieron para demostrar que son los mejores en el arte de improvisar rimas. Y en hacerlo a una velocidad de infarto. El enfrentamiento formaba parte del festival ‘Exprésate’, en el que estaba en juego la grabación de una maqueta para el vencedor.

Dieciséis jóvenes raperos se enfrentaron ayer en un auténtico combate de rimas e improvisación. La agilidad y la deportividad fueron las armas utilizadas en la ‘batalla de gallos’ desatada por la tarde en el Espacio Joven del recinto ferial.

De los participantes del festival ‘Exprésate’, sólo podía quedar un ganador. Los raperos tuvieron que poner a prueba su talento sobre el escenario. Los competidores se enfrentaron entre ellos por parejas: uno conseguiría pasar a la siguiente ronda y el otro quedaría eliminado.

El derecho a continuar en la pelea lo otorgaba la capacidad de replicar en cuestión de segundos a los ‘golpes bajos’ recibidos por el contrincante, pero sin abandonar la técnica, la métrica y sin caer en la rima fácil. Nada sencillo.

Los propios participantes tenían la difícil tarea de elegir al vencedor y al eliminado de los careos. Si la cosa estaba muy reñida, pedían una nueva réplica. Esta era entonces la ocasión de darlo todo para demostrar que eran los mejores en las rimas.

El premio ofrecido por la Viceconsejería de Juventud para el ‘gallo’ ganador de la batalla era el sueño de cualquier rapero: la grabación de una maqueta.

Con deportividad

Todos querían demostrar que eran los mejores al micrófono. Las respuestas estaban cargadas de dardos envenenados, de mensajes para ridiculizar al adversario y para autoproclamarse los mejores raperos de la lucha. No obstante, en cuanto terminaban los careos, los que hasta hacía un segundo se estaban dedicando lindezas, terminaban fundiéndose en un abrazo y pidiendo un aplauso para su contrincante.

Vivir para el ‘hip-hop’

“Nosotros representamos un personaje cuando estamos en una batalla de gallos, pero luego somos amigos. Sabemos que todo forma parte de la competición”, explicaron los raperos del festival a El Faro.

Decenas de jóvenes melillenses han encontrado en el hip-hop un estilo de vida. Sueñan con dedicarse al rap el resto de sus vidas, aunque saben que es una meta muy difícil. Otros hacen bases o hacen ‘beatbox’. Es decir, que crean sonidos y ritmos con la boca, los labios y las cuerdas vocales.

Los participantes del festival ‘Exprésate’ aseguraron que los raperos de Melilla tienen “muy buen nivel”, aunque apenas tengan visibilidad. Según contaron, los que viven por y para el hip-hop suelen reunirse en Las Pirámides, donde suelen practicar este tipo de batallas. El rap está en las calles de Melilla.