• El consejero pide a los ciudadanos que hagan caso de los consejos y advertencias cuando van a la playa

El consejero de Medio Ambiente, Manuel Ángel Quevedo, aseguró ayer que la Ciudad no va a ser este año más estricta que en ocasiones anteriores en la aplicación de la normativa de las playas. Indicó que si un ciudadano hace una moraga y después recoge lo que ha ensuciado no habrá ningún problema. Eso sí, dio que las consecuencias de los actos de cada uno irán en función del daño que causen.

En este sentido, tanto Quevedo como el presidente de la Ciudad, Juan José Imbroda, pidieron civismo a los melillenses a la hora de disfrutar de la playa. “Es muy importante que no se arrojen cristales o que no se dejen colillas en la arena. Hago una llamada al buen uso de las playas”, aseveró el presidente.

Por su parte, Quevedo, indicó que hay que evitar dejar basura en la playa e hizo especial hincapié en el tema de los cristales, ya que dijo que pueden ser peligrosos para el resto de personas que pasean por la zona. Indicó que la Ciudad ha instalado muchos contenedores precisamente para facilitar a los bañistas que dejen su basura en estos cubos, en lugar de sobre la arena.

Asimismo, tanto Quevedo como Imbroda resaltaron que este año se han instalado más señales y carteles con consejos y limitaciones para los usuarios de la playa. Ambos reclamaron a los melillenses que hagan caso de estas advertencias, con las que lo único que se pretende es que todos los ciudadanos puedan disfrutar de las playas sin perjudicar al resto.

Quevedo insistió en que desde el Ejecutivo local no hay ningún interés especial en perseguir las actuaciones de nadie, siempre y cuando impere el civismo y el respeto. Aseguró que la intención de la Administración es que la gente disfrute de las playas con seguridad, pero advirtió, eso sí, de que si se hace un mal uso, no les quedará más remedio que actuar para evitar comportamientos inadecuados.

El consejero de Medio Ambiente se mostró convencido de que si “todos hacemos un esfuerzo” Melilla vivirá una temporada de playa buena en la que mayores y niños podrán disfrutar de este ocio con total seguridad.

Tanto Quevedo como Imbroda pusieron en valor el trabajo que se realiza desde la Administración para conseguir que las playas estén en un estado óptimo cuando comienza el verano. Sin embargo, insistieron en que no todo depende de ellos, sino que también es imprescindible que los ciudadanos sean conscientes de que tienen que hacer un uso responsable de este espacio para evitar la suciedad o generar situaciones de inseguridad como las que se pueden producir si se dejan cristales.

En total, el consejero de Medio Ambiente indicó que este año se han colocado 56 carteles a lo largo de todo el litoral melillense con consejos y advertencias para los cientos de personas que durante estos meses disfrutaran de las playas. Insistió en que con la colaboración de todos será fácil mantener este espacio en un estado óptimo. Recordó, además, que por parte de la Ciudad hay un dispositivo doble de limpieza, con 18 operarios y dos máquinas que diariamente se encargan de retirar toda la suciedad y mantener las playas en el mejor estado posible para los ciudadanos.