El jefe de la Policía Local de la urbe gallega explica qué medidas se tomaron para garantizar la sostenibilidad

Reducir el número de atropellos con resultado de muerte o heridos graves. Ese es uno de los principales objetivos de la Mesa de Movilidad de Melilla, compuesta por diversos partidos políticos y entidades. En ciudades como Pontevedra ya han logrado y por ello, esta urbe gallega se ha convertido en el principal referente de la plataforma para convertir Melilla en ‘ciudad 30’. Daniel Mancelle, jefe de la Policía Local de Pontevedra estuvo ayer en la ciudad con el fin de desgranar las principales medidas que allí se llevaron a cabo para poner en marcha la reforma urbana y conseguir una ciudad más sostenible.

Según Mancelle,  la transformación  se basó en dos actuaciones claves: rebajar el uso de vehículos y rebajar la velocidad máxima a 30 kilómetros por hora. En un arrollamiento provocado por un vehículo que circula a esta velocidad, el peatón tiene un 95% de posibilidades de sobrevivir. Si es a 50 por hora, sus opciones de vida se reducen a un 55%. Por encima de 70, las estadísticas apuntan inevitablemente hacia la muerte. “Los accidentes tarde o temprano se van a producir porque son frutos del despiste. Por ello, hay que actuar sobre la velocidad, ya que así siempre seremos capaces de reducir el número de muertos y heridos seguro”, señaló.

Los efectos reales de limitar la velocidad se reflejan en las estadísticas. En Pontevedra, la siniestralidad vial se ha reducido de manera drástica: “Este es el séptimo año seguido sin ningún muerto por accidente de tráfico o atropello”, apuntó el jefe de Policía Local de la ciudad gallega.

Reducir el uso del coche

Para lograr que los ciudadanos dejasen el coche en casa y optasen por ir a pie o usar medios de transportes sostenibles se han limitado, según Mancelle, los espacios para coches. “Hay ciudades que han establecido la norma de las matrículas pares o impares o permitir el acceso a determinadas zonas sólo a conductores residentes, pero en Pontevedra  hemos dado una solución distinta. Hemos actuado sobre los espacios públicos para evitar que los coches puedan circular por los mismos”, explicó. En este sentido, la ciudad pionera en España en implantar el límite máximo de 30, ha invertido su “sistema de prioridades”. “Un elemento que nos ha dado un gran resultado ha sido asegurar que primero está el peatón, luego el ciclista, le sigue el transporte público y finalmente el vehículo privado”, manifestó.

Aplicar medidas en Melilla

Javier Bocanegra y Rosa González, ambos integrantes de la Mesa de Movilidad, consideran que “la pacificación del tráfico” es imprescindible en Melilla, así como hacer que se respeten los límites de velocidad. “Se sanciona, pero en muchas ocasiones se retiran las multas”, sentenció González.