• “En condiciones normales es una bellísima persona”, dice la mujer. El fiscal pide un año de cárcel

Una mujer solicitó ayer al titular del Juzgado de lo Penal número 1 de Melilla que absuelva a su expareja del delito de maltrato del que él fue acusado tras haberla golpeado bajo efectos de sustancias estupefacientes.

Los hechos ocurrieron el 21 de febrero de 2015 en el taller de lavado de vehículos que él inculpado regentaba en el barrio del Real. En esa fecha, la Policía Nacional recibió una llamada alertando de un “presunto maltrato”, según declaró ayer en el juicio el agente que intervino en los hechos. Cuándo él llegó, la pareja estaba “discutiendo”. “Yo los separé”, explicó, y añadió que la mujer declaró que su ex le dio un “puñetazo” y que “la quiso tirar por las escaleras”.

El acusado afirmó no recordar lo sucedido por estar “bajo efectos de las drogas”. Según relató ante el juez a preguntas del Ministerio Fiscal, su relación sentimental con la víctima había comenzado en 2008 y fue buena hasta que llegaron “problemas económicos”.

Deuda de 70.000 euros

El supuesto autor del maltrato afirmó que llegó a tener “una deuda de 70.000 euros con Hacienda”. “Busqué dinero en las cartas, a través de torneos de póquer”, recordó. “Había días que traía dinero a casa, pero eso conllevaba tomar cuatro o cinco copas y consumo de cocaína”.

El fiscal le preguntó por el día concreto de los hechos. “¿Le dijo (a su ex pareja) puta, vaga?”. “No me acuerdo, estaba borracho y drogado. Acabé en prisión y me desperté allí”. Asimismo, declaró no recordar haberle dado una bofetada ni un puñetazo.

“No paró de drogarse”

Cuando respondía a las preguntas de su abogado defensor, declaró que el incidente se produjo a raíz de un viaje suyo a Málaga cuatro días antes de los hechos. “Me hospedé en el hotel Torrequebrada de Benalmádena para jugar a las cartas. Por la tarde jugué unas manos. Tomé vino, bebí más, pedí más cartas”, evocó. Su abogado subrayó que “no paró de drogarse durante los cuatro días anteriores al 21 de febrero de 2015”.

A preguntas de su letrado, afirmó que sigue un tratamiento para desintoxicarse. “Ya no tomo drogas, hago deporte, llevo a mis hijos al colegio. Estoy en fase de reinserción, casi”. Lamentó el daño que la “maldita droga” le ha causado a él y a su familia. “Empecé a tratarme después de perderlo todo en febrero de 2015”, apostilló.

“Un arsenal de drogas”

Para ilustrar el estado en el que se encontraba cuando consumía, afirmó: “Llegué a encerrarme en casa con un arsenal de drogas”.

La testigo perjudicada se acogió a su derecho a no declarar a preguntas del fiscal y la defensa, algo permitido por la ley cuando hay lazos familiares entre víctima y acusado. No obstante, declaró ante el juez que la causa del maltrato fue “el consumo”. “Siete, ocho gramos de coca, ansiolíticos, alcohol… Perdía la consciencia de sí mismo. Pero en condiciones normales es una bellísima persona”.

Enfermo “a nivel muy alto”

La mujer recordó una ocasión en la que su ex saltó “de una ventana a una farola para irse a consumir. Estaba enfermo a nivel muy alto”.

“Me gustaría que él siguiera con el tratamiento, que le da muchos beneficios. Tengo tres hijos con él, y si va a prisión, no tengo nada”, agregó, y afirmó que en los dos últimos meses sus hijos “han mejorado en su comportamiento y en las notas”, gracias al contacto con su progenitor.

“Ayer (por anteayer), estuve con su terapeuta y su progresión es muy buena”, aseguró. Y sentenció: “Quiero darle a mis hijos la oportunidad de que tengan un padre”.

El fiscal pide un año de cárcel

El fiscal solicita un año de prisión por “un delito de maltrato ocasional”. También le acusa de una falta de injurias. Además del año de cárcel, reclama que se le aplique una orden de alejamiento a más de 300 metros de su ex y prohibición de comunicación con ella por tres años. La defensa, en cambio, pide la libre absolución: “El consumo (de droga) le llevaba a no ser dueño de sus actos”, concluyó el letrado.