• Dos melillenses expertas en resolución de conflictos familiares, con vecinos, de pareja, en el ámbito sanitario o escolar desvelan a FaroTV Melilla las claves para alcanzar un acuerdo

La abogada Simy Hayón y la psicóloga Judith Chocrón decidieron abrir su oficina Mediadores Melilla junto al hotel Ánfora porque entendieron que así daban un plus más de intimidad a los clientes que acudan a ellas para resolver problemas familiares ya sea de herencias o de conflictos entre hijos y padres, desavenencias entre vecinos, divorcios o reconciliaciones, prevención de acoso escolar o impagos de seguros. Con FaroTV han desgranado las claves para alcanzar un buen acuerdo para todos.

–Después de las vacaciones suele haber un repunte en el número de conflictos familiares. ¿Antes de tomar una decisión drástica, como un divorcio, ustedes podrían intervenir?

–Simy: Esto es una oficina de mediación. Aquí de lo que se trata es de resolver el conflicto. Bien de solucionarlo o de ponerle fin. Si una pareja considera que su vida en común ya ha finalizado, lo mejor que puede hacer es separarse de una manera amistosa, coherente, lógica, sin sufrimientos, sin malos entendimientos. Durante todo ese tiempo en que la pareja va deteriorándose vamos acumulando una mochila de malos rollos y lo que ofrecemos desde Mediadores Melilla es la posibilidad -a través de la mediación, que es un método alternativo de resolución de conflictos, todavía muy desconocido en España, pero muy utilizado en el resto de Europa y América- de sentar a las partes y que ellos sean los que resuelvan su conflicto. El mediador lo que hace es dirigir a las partes para resolver, pero nunca impone una solución.

–Una pareja que haya pasado unas navidades horrorosas y se esté planteando separarse…

–Entonces vienen aquí y hablando tranquilamente tendrán que decidir si lo que quieren es separarse o recomponer esa relación.

–¿Cuándo se sabe si una relación tiene vida tras un conflicto?

–Cuando te sientas a hablar con la otra persona y te das cuenta de que sientes algo por ella o no. Pero necesitas hablar. Muchas veces estamos metidos en el día a día; estamos con los hijos, estamos con el trabajo y no nos sentamos a hablar con esa persona que tenemos al lado y que es nuestro compañero de viaje. Cuando conseguimos sacar todo, sentarlos y que ellos empiecen a exteriorizar sus sentimientos, muchas veces te das cuenta de que ya no hay nada y que lo que queda, simplemente, es decir: “Vamos a hacerlo de la mejor manera posible para que no sufra nadie” porque a la larga, deja de ser tu marido, pero no deja de ser el padre de tus hijos ni esa persona con la que has compartido muchísimas aventuras, tiempo y experiencias. Entonces vamos a hacerlo de una manera coherente y lo mejor es que tú decidas qué es lo mejor para ti misma. Nadie mejor que tú sabe qué es lo que tú necesitas. Si te vas a un juzgado, al final es un juez quien va a decidir en base a pruebas objetivas: una nómina o bien lo que puedan contarle los abogados de las partes. Tú sabes lo que necesitas, qué tiempo tienes, qué disponibilidad tienes para tus hijos. Por eso con un mediador decides cómo quieres que sea tu divorcio o si finalmente decides no separarte, cómo quieres recomponer esa relación. Pues mira, llevamos años, tenemos ciertas rutinas, necesitamos viajar más, hacer otras cosas, que me digas dos veces al día que me quieres… Todo se va poniendo por escrito  y aunque suene extraño, las relaciones personales se pueden plasmar en papel y podemos poner orden a nuestras vidas. Eso lo  hacen con la ayuda de un mediador.

–Judith, usted que es psicóloga, hasta qué punto puede ayudar la mediación para paliar el desgaste de una separación.

–Judith:Hay muchísimo desgaste porque por lo general las partes utilizan a los hijos como moneda de cambio. Esa agresividad, esa ira de una mala separación la sufren los hijos. Aquí lo que queremos es sentarlos y trabajar con ellos los valores de la empatía, de la escucha activa, que se sienten y escuchen  al otro, sin gritos ni insultos, porque así no se llega a ningún lado. No es fácil, pero los ayudamos porque somos profesionales de la mediación para que hagan sus peticiones: “¿Qué es lo que yo quiero, qué es lo que necesito?” Aquí evitamos llegar a un juicio, donde la responsabilidad se la dan a un tercero, a un juez que no conoce tu situación personal. Aquí  se puede llegar a un acuerdo que tiene la misma validez que una sentencia dictada por un juez.

–Hay autonomías como Murcia, donde la mediación se utiliza mucho para resolver conflictos entre caseros e inquilinos.

–Simy: La mediación es la gran desconocida, pero te puede resolver desde un conflicto familiar con un hijo adolescente, problemas de impagos de alquileres, poner orden a una herencia… Aquello que se pueda arreglar llegando a un acuerdo, se puede solucionar a través de la mediación.

–Existen conflictos entre hijos que pegan a sus padres. ¿Qué papel juega un mediador?

–Simy: Estamos hablando de violencia filioparental. Es un tema muy delicado porque a la mayoría de los padres les cuesta mucho reconocer que su hijo les pega o les maltrata, pero son muchísimos más los casos que hay que los que se dan a conocer. Entonces, siempre y cuando esto no degenere en una denuncia ante Fiscalía o judicial, se puede solucionar si ante los primeros indicios podemos sentar a las partes. Realmente no es tan “complicado”. Sucede porque o bien los padres dejan de escuchar a los hijos o bien los hijos dejan de escuchar a los padres. El caso es que se produce un enfrentamiento, una rutina diaria, donde al final son dos seres independientes que lo que quieren es enfrentarse. Hay que recomponer de nuevo esa relación y que todos se den cuenta de que ni la madre tiene la razón absoluta ni el hijo la tiene.

–La clave estaría en no dejar que el problema engorde y acudir a la oficina de mediadores.

–Simy: Exactamente. Cuando se cogen las cosas con tiempo las podemos solucionar. Nosotras no solamente trabajamos en la solución del problema, también le damos seguimiento y un apoyo psicológico posterior, fundamental para que la relación vaya recomponiéndose poco a poco. No sirve de nada que el hijo firme un acuerdo en la mesa comprometiéndose a portarse bien y que no lo cumpla porque tenga un problema de fondo de agresividad o adicción que está generando esa actitud: necesita también ese tratamiento.

-Judith: Se hace un estudio con el hijo, con el padre, se ven los estilos educativos que tiene cada uno. Hay un estilo muy permisivo, en el que se deja que el niño haga todo: pide dinero, juguetes… y en el momento que exige y no se le puede dar es cuando hay conflicto. También cuando tiene un estilo educativo autoritario en el que los padres mandan y cuando el chico es ya un adolescente, que tiene ya cierta fuerza física, es cuando se impone a los padres. Hacemos los estudios primero individuales y ya luego, conjuntamente como núcleo familiar y ahí ya se ven las recomendaciones que se hacen para solucionarlo.

–Vivir en una ciudad pequeña como Melilla, en la que todos nos conocemos, puede frenar a alguien a contar fuera de casa lo que pasa dentro de ella.

–Nosotras uno de los principios que proclamamos siempre es la confidencialidad. No sólo porque siempre hacemos bandera de eso, sino porque la propia Ley de Mediación te lo exige. Puede estar absolutamente tranquilo y seguro de que aquí todo lo que se pone encima de la mesa de mediación se queda en la mesa de mediación. De hecho, nuestra oficina está junto al hotel Ánfora, al lado de la Plaza de las Culturas. Es un sitio bastante reservado porque cuando nos planteamos iniciar un negocio, obviamente siempre es mejor un local en el centro, a la vista de todos, pero pensamos precisamente que  la confidencialidad quedaba mucho más salvaguardada si estábamos en un sitio un poquito más reservado para que la gente pueda entrar y salir con total normalidad. De todas formas, te digo, somos humanos y todos tenemos problemas.

–Vamos a tocar otro tema que, desgraciadamente se ha puesto de moda: el acoso escolar. Cuando es un delito, ya no se puede hacer nada. ¿Se puede prevenir? ¿Podemos darnos cuenta de que nuestro hijo está siendo acosado en clase?

–Judith: Se puede hacer mediante la prevención con los diferentes protagonistas que puede haber en un acoso: el acosador, la víctima y los observadores. Una vez que sabemos cuál es el personaje, se trabaja mucho la empatía, ponerse en el lugar del otro. A los niños no se les dice que eso está mal y ya. Hay que preguntarles cómo se sentirían si les pasase lo mismo. También se hacen actividades para potenciar la autoestima para que la víctima pueda tener el empoderamiento y pueda decir basta. Con esa triada se hace un acuerdo explícito sobre las buenas normas de convivencia que tiene que haber en el grupo escolar.

-Simy: Es importante también que los profesores estén formados en mediación. Nosotros estamos intentando colaborar con la Universidad de Granada para que uno de los cursos o seminarios que se les imparta a los futuros profesores sea sobre técnicas de mediación. El primero que detecta que existe el problema es el profesor en clase. Él se va dando cuenta cómo fulanito está un poquito por encima de menganito y sabe si empieza a existir mal rollo en clase. Es importante que el profesor haga a los alumnos partícipes, que se puedan formar alumnos mediadores para que sean ellos mismos quienes resuelvan sus problemas. La mediación es fundamental para resolver problemas y evitar esas complicaciones anejas al juzgado que conllevan los conflictos. Normalmente la gente dice: “O tal o te denuncio”. Existen otras maneras de resolver también los problemas.

–¿Qué tipo de conflicto es más común resolver en su oficina?

–Simy:Conflictos en el ámbito sanitario. Desgraciadamente en Melilla tenemos muchísimos problemas por malos entendimientos, porque existe una multiculturalidad que es buenísima para todo, pero no deja de generar un conflicto y constantemente estamos viendo que en los hospitales existen enfrentamientos, denuncias cruzadas por parte de los pacientes y los médicos y enfermeras. Hay una falta que el ámbito judicial no puede suplir con una multa que sí puede suplir la mediación. Pasa lo mismo en el ámbito vecinal. Con la mediación ganamos tiempo porque los conflictos se resuelven en una media de cuatro a seis semanas y también hablamos de un ahorro importante de dinero.

–¿Cuesta lo mismo acudir a un mediador que a un juicio?

–Judith: No. Esto es más económico.  La primera sesión es gratuita.