• Estiman que estará terminada a últimos de mes

La iglesia de La Purísima afronta una reforma integral desde hace unos seis meses. Se había previsto que la intervención terminara en diciembre. Sin embargo, cuando los técnicos han estudiado a fondo parte de la estructura que parecía no estar dañada, como es la de la entrada a este templo cristiano, han comprobado que las maderas que aguantan el peso de la zona del órgano no se encuentran en buen estado.

De hecho, los trabajos para reforzar esta área de la iglesia han provocado un poco de retraso a la hora de finalizar esta rehabilitación. Así lo aseguró a El Faro el arquitecto encargado de esta obra, José Antonio Fernández, que indicó que al investigar a fondo la entrada a La Purísima vieron cómo el forjado que sustenta al órgano no estaba en buen estado.

La zona del zaguán (sala junto a la puerta principal) se encuentra en malas condiciones. Las maderas que forman las vigas están desgastadas, no sólo por el terremoto del 25 de enero de 2016, sino también por la humedad. Además, Fernández indicó que esta estructura había sido reformada y soportaba más peso del que debía. De hecho, algunas de esas vigas estaban partidas porque se echó hormigón en una de las rehabilitaciones de la iglesia sin tener en cuenta que se sumaban más kilos.

Se está sustituyendo esta estructura e instalando una nueva, aunque se prevé que para finales de este mes pueda estar terminado todo el trabajo en La Purísima.

La historia

En cuanto a los elementos históricos o patrimoniales que hay en el interior de este templo cristiano, Fernández explicó que se han encontrado “nuevas trazas que refuezan la idea” de que La Purísima está sobre la iglesia de San Miguel.

No obstante, subrayó que para confirmar este hecho habría que esperar a realizar un trabajo de arqueología en el suelo. Esto permitiría ver a los historiadores los cimientos y si hay más retos que puedan confirmar que esas “trazas” corresponden con aquel primer templo de Melilla La Vieja.

El cambio del suelo

Fernández aseveró que “todo apunta” a que esos elementos son de la iglesia de San Miguel, aunque insistió en que ahora hay que trabajar con los escritos y los textos históricos para certificarlo.

Por otro lado, uno de los proyectos que esperaba poder desarrollar la Consejería de Cultura respecto a La Purísima era la sustitución del suelo. Se encuentra en mal estado desde hace tiempo porque no es de gran calidad, pero tras el terremoto y las obras ha sufrido aún más desgaste.

Sin embargo, no hay nada concretado de cuándo se podría realizar esta obra de cambio de las baldosas del templo y si se contaría con un proyecto para localizar las posibles tumbas que hay bajo el suelo y rehabilitarlas para su futura visita por parte de los turistas y de los melillenses.