• Con gran animación en la avenida Juan Carlos I comenzó ayer la tradicional campaña de promociones de enero. La mayoría de tiendas ofrecían descuentos entre el 30 y el 50%

El pistoletazo de salida de las rebajas  hizo que en el día de ayer el trasiego de personas en la avenida Juan Carlos I fuese mayor al que muchos ciudadanos están acostumbrados. Cientos de melillenses entraban y salían de los comercios, más o menos cargados de bolsas, en busca de los populares chollos.

Los carteles de rebajas colgaban de prácticamente todas las tiendas y fueron el gancho perfecto para atraer a los ciudadanos a esta fiesta de precios bajos. Nadie hablaba ayer de la temida cuesta de enero, sino de la oportunidad de hacer los últimos regalos con promociones que ayudasen a la salud de su bolsillo.

Marta y Sonia presumían ante  sus amigas de sus últimas adquisiciones. Aseguraban “estar muy contentas”. Experimentaban ese sentimiento “difícil de describir”, pero que les trajo la compra de “dos vaqueros, una falda, un vestido y tres camisetas”. “He podido ahorrar unos 60 euros” indicó Sonia. Reconocieron que las prendas que  eligieron no eran “estrictamente necesarias”, pero que los precios bajos les incitaron a comprarlas.

Entre los consumidores que en la mañana de ayer  ‘pecaron’, también hubo personas que podrían calificarse como reyes del chollo. Fue el caso de María Victoria. Reveló que uno de sus mejores trucos es pasearse por las tiendas unas semanas antes para seleccionar lo que le gusta. En esta ocasión, fueron sábanas. “Ya las tenía fichadas y he comprado varios juegos de cama para los próximos años ” aseguró. Si me ve mi marido, me mata”, añadió entre risas.

Madrugar también forma parte de su estrategia aunque reconoció que no le sirvió de mucho. “A las 10 horas y 3 minutos ya había gente saliendo con numerosas bolsas de los distintos establecimientos. No me esperaba en absoluto este bullicio”, apuntó.

Esther aprovechó la jornada para descambiar aquellos regalos con los que no acertaron los Reyes Magos. “No busco nada concreto. Estoy haciendo devoluciones, pero llevándome a cambio dos o incluso tres prendas. Eso sí, hay que tener mucha paciencia”, explicó

Horas de espera

Tampoco Rachida y Afaf pensaban encontrarse con tanta gente en el centro de la ciudad. “No sé si hoy (por ayer) compraré algo. No quiero enfrentarme a las colas interminables en el probador y en la caja”, dijo Afaf.

Menos aún quería rebuscar durante varios minutos en las montañas de ropa para posteriormente no encontrar la talla deseada. “El arranque de las rebajas es un día muy complicado para dar con lo que buscas”, señaló.

Además, según Rachida, siempre ocurre que cuando uno va a las rebajas los comercios suelen exponer prendas que no son de esta temporada. “Ahoran sacan todo lo que no han vendido antes”, dijo.

Público masculino

Ir de compras siempre ha sido una actividad que ha sucitado poco interés entre el público masculino. Entrar y salir de tiendas llenas de gente no ha ocupado  un puesto especialmente destacado entre las alternativas de ocio del hombre. De este modo, los descuentos del 30, 50 y hasta el 70%  no sirvieron para atraer la atención de todos. Pepe esperaba con paciencia a su mujer Cloti. “Prefiero no entrar a las tiendas. Me agobio mucho”, aseguró. A pocos metros se encontraba Francisco en la misma situación. “Todos los años se repite la historia. Mi mujer dentro de los comercios y yo en la puerta de los mismos”, dijo.

Su paciencia y la de otros será puesta a prueba hasta el próximo 28 de febrero, fecha en la que oficialmente finaliza el período de rebajas.