• Los Reyes de Oriente desfilaron ayer por las calles del centro ante miles de personas

  • El presidente de la Ciudad recibió a sus majestades en el Palacio de la Asamblea

Holanda ya se ve. Los Reyes Magos  acabaron esta madrugada con las últimas existencias de polvorones en los hogares de todo el mundo y, por ende, su breve, aunque intensa, jornada laboral. Tras ellos, eso sí, han dejado millones de sueños que, en la mayoría de los casos, se han visto cumplidos en la que, sin duda, es la noche más mágica de todo el calendario.

Hoy, los niños rompen con impaciencia el inoportuno papel que envuelve sus deseos navideños,  al tiempo que sus padres asisten orgullosos a este festival de ilusión y alegría familiar que es el día de Reyes. Cada uno es feliz a su manera. Los más pequeños, simulando que sus juguetes forman parte de la vida real. Y los mayores, viéndoles disfrutar y recordando que, una vez, fueron como ellos.

Ayer, por tanto, el espectáculo de música, color y fantasía que invadió las calles del centro no fue más que un préambulo para la magia que después, al amparo del silencio nocturno, tomaría forma de regalos en las casas.

Sus majestades de Oriente, así pues, dieron una última oportunidad a los niños melillenses, quienes asistieron, no sólo al desfile de los tres monarcas más queridos del planeta, sino también a los juegos, actuaciones y coreografías de las huestes que los acompañaron, desde el parque Hernández hasta el balcón del Palacio de la Asamblea, tras pasar por O’Donnell y la avenida Juan Carlos I, entre otros lugares de la ciudad.

Cientos de personajes

Nadie quiso perderse la cabalgata. Ya no se trata únicamente de los miles de niños y familiares que, desde fuera, rindieron pleitesía a los Reyes Magos. Hablamos de los cientos de personajes que formaron parte del pasacalles.

A la cabeza de la comitiva, marchaba Papá Noel, quien retrasó el comienzo de sus vacaciones, para echar una mano a sus compañeros navideños en el reparto de confeti y caramelos. Y en el vagón de cola, nunca mejor dicho, los pasajeros del tren turístico se convirtieron en mineros por un día y distribuyeron entre los espectadores el dulce carbón con el que hoy se ‘castigará’ a aquellos que no se han portado todo lo bien que deberían.

Intercalados entre ellos, tantas personas, animales y criaturas como la mente pueda imaginar. Goofy, Pocoyó, Buzz Lightyear, Alvin y las Ardillas, el pato Donald, los personajes de la película de animación ‘Trolls’ o unas burbujas de corte futurista son sólo algunos de los ejemplos de los mágicos acompañantes de sus majestades.

Los Reyes Magos, en última instancia, saludaron a los melillenses desde el balcón del Palacio de la Asamblea, apenas unos instantes antes de ser recibidos en su despacho por el presidente de la Ciudad, Juan José Imbroda.