A escasas horas de ser visitados por los Reyes Magos, los melillenses parecen estar ya preparados para, lo que para muchos niños, es una de las noches más especiales del año.

Los nervios antes de ir a dormir, las espectativas, cumplidas o no, y la ilusión por los regalos superan a cualquier otra cosa los días 5 y 6 de enero.

En Melilla, parece estar todo dispuesto para la venida de Sus Majestades de Oriente. El viceconsejero de Festejos anunció la semana pasada que este año, Melchor, Gaspar y Baltasar no llegarán en barco por el puerto de nuestra ciudad. Lo harán a través del belén del Foso del Hornabeque.

Ocho policías locales más que el año pasado estarán velando por la seguridad de pequeños y grandes para que la única preocupación de los melillenses que vayan a las calles del centro sea disfrutar y recoger todos los caramelos que puedan.

Una noche tan mágica como la del 5 de enero no puede verse empañada por nada. Es por ello que hay que extremar la precaución por parte de las autoridades.

Además de 36 agentes de Policía Local, un total de 20 voluntarios de Protección Civil estarán pendientes de que todo marche sobre ruedas durante el desfile de los tres Reyes Magos.

Además, los melillenses que esperen con ganas el día en que Sus Majestades de Oriente llegan a la ciudad están de enhorabuena: este año hay una carroza más con la que pasarlo bien, bailar y disfrutar de la Cabalgata.

Asimismo, más allá del dispositivo puesto en marcha por la Consejería de Seguridad Ciudadana, trabajadores de Festejos estarán pendientes para que ninguna persona se salte los límites y se acerque demasiado a las carrozas, una actuación que podría derivar en una tragedia.

En definitiva, la noche del 5 de enero tiene que ser un momento de ilusión para grandes y pequeños. Garantizar la seguridad en aglomeraciones es esencial para el disfrute de todos.