• La exposición ‘Diago, pinturas y esculturas’ prorroga su estancia en el Club Marítimo hasta el martes 10

  • La muestra recopila una selección de obras conceptuales del melillense

La colección ‘Diago, pinturas y esculturas’ se inauguró el pasado 27 de diciembre en el salón de exposiciones del Real Club Marítimo. Si bien estaba previsto que la muestra del melillense finalizase el día 5, la buena aceptación por parte del público ha hecho que la fecha de apertura se prorrogue hasta el próximo martes 10 y amplíe su horario de tarde.

Esta galería se compone de diferentes piezas pictóricas y escultóricas realizadas por el autor, Juan Antonio Diago, entre 2013 y 2016. Faro TV tuvo ayer la oportunidad de hablar con el artista y descubrir cómo el carácter conceptual de su obra ha sido capaz de cautivar a la ciudadanía.

–¿La ampliación se debe a que está funcionando la exposición?

–La verdad es que sí. Está llegando gente continuamente. Vamos a ampliar la muestra hasta el día 10. Además, por la tarde he estado abriendo a las 19:00 horas, pero ahora lo haré un poco antes.

–¿Qué balance hace de los primeros días?

–Yo hago un balance positivo. Sobre todo, porque montar una exposición supone una decisión y un esfuerzo previo. He recibido ayuda por parte del Club Marítimo. Lo único que echo de menos es que no vienen niños a la sala. Deberían venir con los padres. Parece que el arte es ajeno a ellos.

–¿No cree que pueda deberse a que el arte abstracto es más difícil de comprender por un niño?

–Todo lo contrario. Los niños lo absorben sin problemas. Son los mayores quienes, por su educación, puedan tener algunos prejuicios o trabas, pero los niños no, ellos lo ven clarísimo y no se preocupan de si es abstracto o no.

–¿Está satisfecho con la apreciación de la gente respecto a su obra?

–Hay dos tipos de espectador. Por un lado, el que mira, no entiende nada y se pregunta de dónde sale lo que está viendo. Y por otro, el espectador que se nota satisfecho y, por conocimiento previo u otra capacidad, disfruta con esto.

–¿Hay algún nexo entre las piezas expuestas?

–El espectador puede ver que sí. Además, hay tres etapas: ‘Tiempo y transformación’, otra de transición y una tercera que he denominado ‘Arte y azar’, que está relacionada con el azar como una manera de producir estética o estilísticamente.

–¿Cuál es su obra ‘fetiche’ de todas las exhibidas?

–Un dibujo que fue mi examen de acceso a la facultad de Bellas Artes. Es un recuerdo que no tiene precio, ni mucho ni poco. Y con respecto a las obras actuales, hay un par a las que también les tengo mucho aprecio.

–¿Las ventas están funcionando?

–Para esta ciudad, teniendo en cuenta factores como el desconocimiento o la crisis económica, no está mal. Estoy contento, porque mi primer objetivo era amortizar gastos y, de momento, creo que podré recuperar mi inversión.