Marcado en lo político por los más de 300 días sin Gobierno central, 2016 se termina. El de hoy es el último ejemplar de El Faro hasta el próximo 2 de enero, puesto que, como marca la tradición en el mundo de la prensa escrita de nuestro país, el día de Año Nuevo es una de las tres fechas en que no se editan periódicos en papel.

En cuanto a la situación de nuestra ciudad, podría decirse que termina el año con algo más sólido entre manos que las promesas electorales que marcaron el final de 2015 y el principio de este año que termina hoy. Proyectos como instalar un puesto fronterizo inteligente en Beni Enzar, que saldrá en breve a licitación, o las obras en el paso de Farhana, cuya terminación está prevista en febrero, podrían ser reflejo de ello.

Por otro lado, sin embargo, hay que seguir trabajando para que, mediante iniciativas como la ampliación del Puerto o la construcción de una nueva frontera terrestre con Marruecos, la ciudad crezca y sea capaz de conseguir un motor económico que reduzca la elevada tasa de paro que sufre la población melillense.

La puesta en marcha del Grado en Fisioterapia y la intención por parte de la Ciudad Autónoma y la Universidad de Granada (UGR) de seguir apostando por la enseñanza superior son también buenas noticias para Melilla, que puede ver en el mundo estudiantil un filón de crecimiento.

Pero sin duda, y tal y como se hacía referencia al inicio de este editorial, 2016 ha estado marcado por una situación insólita en la joven democracia de nuestro país. La falta de Gobierno ha tenido a muchas administraciones autonómicas y locales, como es el caso del Ejecutivo melillense, trabajando con un futuro no del todo cierto.

La madurez política de nuestro país parece haber dado un paso más, reflejando situaciones de multipartidismo que se dan en otros entornos de la Unión Europea (UE). En este año que acaba  ha arrancado una nueva etapa, la del diálogo. El diálogo por motivaciones que van más allá de los intereses partidistas. Es el momento de que el bien común prime y de aprovechar las mejorías económicas para tomar impulso y comenzar a crecer como país y ciudad.