• Hace unos días, varios ejemplares atacaron a un gavilán en el tejado del Mercado Central

  • La organización propone el parafinado de los huevos para detener el aumento de la población aviar

La organización medioambiental Guelaya Ecologistas en Acción advertía ayer, ante la llamada de este periódico, de los peligros que entraña la superpoblación de gaviotas patiamarillas en las zonas más urbanas de la ciudad. Aunque uno de los miembros de la directiva de la asociación, Manuel Tapia, recordó que la problemática se acentúa especialmente en los meses de primavera, señaló que el aumento “desmedido” de dicha especie no se ha detenido con  la llegada del invierno.

El asunto, así pues, ha regresado a un primer plano a propósito de la muerte de un ejemplar de gavilán como consecuencia de un ataque de las gaviotas. Como si de una película de Hitchcock se tratase, los operarios encargados de la remodelación de los exteriores del antiguo Mercado Central asistieron de cerca a esta agresión aviar.

La de la rapaz, además, no es la primera, puesto que hace apenas unas semanas, un cárabo murió en el IES Juan Fernández, tras sufrir una arremetida similar.

El ataque, como muestra

Los ataques en sí mismos, según las propias palabras de Tapia, “son anecdóticos”, si bien han servido de “excusa” a la organización para traer de nuevo al presente la problemática de las patiamarillas. La especie, cuyo hábitat natural son los acantilados, se ha acostumbrado a anidar en azoteas y áreas más urbanas, huyendo de los depredadores que acechan a sus crías.

También los nuevos hábitos alimenticios de las gaviotas han promovido el desplazamiento de éstas, de tal forma que las aves buscan los desechos de patios escolares y vertederos. A este respecto, Guelaya ha propuesto el parafinado de los huevos como solución. Dicho método consiste en inhabilitar la fecundación de los mismos, sin que el animal lo note.