• Prodein asegura que sigue habiendo pequeños comercios, aunque indica que hay más control

El Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) permitió durante un tiempo que algunos de los residentes vendieran algunos productos, siempre que no fuera comida, para sacar algo de dinero. Así lo reconocieron ayer en declaraciones a El Faro fuentes del centro, que explicaron que se hacía esta concesión para que los inmigrantes sacaran algo de dinero sin recurrir a otro tipo de prácticas, como el robo o la prostitución. Sin embargo, la situación se fue haciendo cada vez más complicada y tuvo que restringirse la venta para evitar problemas.

Sin embargo, el líder de la ONG local, José Palazón, asegura que sí se sigue permitiendo la venta de productos en el interior del centro. Palazón publicaba ayer unas fotos en una red social en las que podían verse tenderetes en las instalaciones. El responsable de Prodein explicó que la imagen fue tomada al menos hace un año, pero deja claro que ahora se siguen dando situaciones similares, aunque haya algo más de control.

La polémica surge a raíz de las denuncias interpuestas contra varios residentes del centro por robo, amenazas y destrozos en las instalaciones. Según Palazón, el robo fue a algunas de las tiendas “ilegales” que hay en el CETI. Sin embargo, desde el centro dicen que estos comercios no existen y que los denunciados robaron sus pertenencias a otros residentes.

Los responsables del CETI explican que hace algún tiempo sí se permitió que se vendieran algunos productos, pero recalcan que tuvieron que comenzar a poner un mayor control porque cada vez aumentaban más los puestos. “Aquello iba camino de convertirse en un mercadillo y tuvimos que restringir esta práctica”, indicaron ayer en declaraciones a este periódico. Ahora, procuran requisar toda la mercancía que entra para ser vendida, aunque reconocen que puede darse algún caso.

Desde las instalaciones recalcan que si se ha dejado alguna vez que los residentes comercien dentro del centro ha sido para tratar de evitar situaciones más perjudiciales. “Ha habido mujeres que nos han pedido permiso para vender algo de tabaco, por ejemplo, porque necesitaban el dinero y la otra opción que tenían era robar o prostituirse. No todo es blanco o negro, tenemos que analizar las situaciones”, explican. El objetivo, aseveran desde el centro, es intentar que los residentes tengan los menos problemas posibles mientras están residiendo en estas instalaciones.

Amenazas con un cuchillo de grandes dimensiones

Desde el CETI (Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes) reiteran que los siete ciudadanos de nacionalidad argelina denunciados por robo y destrozos en el centro llegaron a amenazar a otros residentes en las instalaciones con un arma blanca, en concreto un cuchillo de grandes dimensiones. Responsables de estas dependencias reiteran que los hombres, que ahora están expulsados temporalmente del centro, eran reincidentes y que se tomaron medidas para evitar que se generara conflictividad con otros de los inmigrantes que viven en este espacio. “El resto de residentes estaban cansados de tener que aguantar amenazas y robos”, apostillaron. En principio los siete inmigrantes estarán fuera del centro entre una y dos semanas, no hasta que salga el juicio.