• El recluso le dio un cabezazo, por lo que se le acusa de atentado.  El suceso ocurrió en febrero de 2014

El Ministerio Fiscal solicitó ayer una pena de prisión de tres años para Mohamed M., ‘el Toro’, por dar un cabezazo en el pecho y una patada en un pie a un funcionario del Centro Penitenciario de Melilla, donde el acusado cumple condena actualmente.

Los hechos sucedieron el 17 de febrero de 2014 sobre las 11:30 horas. El inculpado se acogió a su derecho a no testificar, por lo que sólo declararon ante la juez el testigo perjudicado y otro compañero suyo trabajador de la prisión.

A preguntas del Ministerio Fiscal, la supuesta víctima explicó que ‘el Toro’ se encuentra en el “módulo de régimen cerrado” de la cárcel. “Estaba agitado y alterado”, indicó, y añadió que quería que le llevaran a alguien para que le cortase el pelo. “Hijos de puta, traed al peluquero”, fueron algunas de las palabras de Mohamed M. que el testigo recordó en el juicio.

Este funcionario afirmó que el recluso acusado tenía en su poder objetos punzantes elaborados con una lata. Al acceder a la celda para reducir al individuo, aseguró que éste forcejeó y le propinó un cabezazo en el pecho y una patada en el pie.

Abogada defensora

La abogada de oficio que ejerció la defensa le preguntó al testigo perjudicado por la intencionalidad de la agresión. Su cliente es de estatura elevada, por lo que planteó que, dada su envergadura, si hubiera tenido intención de hacer daño, las lesiones deberían haber sido “mucho mayores”. El funcionario replicó: “Quizás fueron fortuitas, no lo sé”, replicó el afectado, quien no reclama indemnización por la agresión sufrida.

Segundo testigo

A continuación entró en la sala de vistas el otro funcionario de la cárcel que se vio inmerso en el suceso. “El interno amenazó a mi compañero”, declaró, subrayando que presenció tanto el cabezazo como la patada. También escuchó cómo ‘el Toro’ amenazaba a su compañero: “Le dijo que sabía dónde vivía, que iba a ir a por su familia”, aseveró este testigo.

Conducta agresiva

El inculpado, quien desde que accedió a la sala de vistas mantuvo una actitud irrespetuosa con la juez, interrumpiéndola constantemente, reclamaba que no se celebrase el juicio para que lo defendiera un abogado de pago y no la de oficio que se le había asignado. Afirmaba que no se había reunido con esta letrada antes del proceso.

Pese a ello, la abogada cumplió su tarea de defensa y solicitó a la juez que se aplicase una pena inferior a la solicitada por el Ministerio Fiscal. Según la letrada, el inculpado “no tuvo intención de hacer daño”, por lo que pidió que se le condene a seis meses de prisión por un delito de atentado.

Acusación pública

La acusación pública, no obstante, mantuvo su solicitud de tres años de prisión por esa misma conducta de atentado a la autoridad. El juicio quedó visto para sentencia.

Arrestado tras atrincherarse en la azotea de su casa con una katana

Mohamed M., ‘el Toro’, fue detenido en enero de 2014 en una operación que requirió numerosa presencia policial. El individuo, que contaba con diversos antecedentes penales, había robado a un hombre en una asociación de vecinos. Tras ello, se atrincheró en la azotea de su casa, ubicada en el Monte María Cristina, con un cuchillo jamonero, un hacha y una katana.

Unos 20 agentes de la Policía Nacional participaron en la operación para detenerlo. ‘El Toro’ permaneció encaramado a lo alto de su vivienda durante tres horas, tiempo en el que su padre intentó en vano conseguir que depusiera su actitud.

En las imágenes televisivas emitidas por medios locales e incluso nacionales se observa cómo esta persona amenazaba a los efectivos policiales y mostraba una actitud muy agresiva: “Me tendréis que matar. ¿Tú sabes lo que es la muerte? La muerte la estoy viendo, os voy a esperar en el infierno”, les gritaba a los agentes que rodeaban el inmueble. “Os voy a cortar el brazo”, llegó a decirles.

Finalmente, la Jefatura ordenó que los agentes entraran por la fuerza en la casa, logrando arrestar al hombre.

La Policía Nacional declaró en su momento que ‘el Toro’ actuaba bajo los efectos de las drogas, algo que hacía de forma habitual.