• La base acogió ayer la tradicional parada militar en homenaje a Santa Bárbara

  • El Ramix 32 distinguió al delegado del Gobierno y al comandante general

El patio de armas Héroes de Melilla de la Base Alfonso XIII albergó, en la lluviosa mañana de ayer, la tradicional parada militar en homenaje a Santa Bárbara, patrona del Regimiento de Artillería Mixto n.º 32 (Ramix 32). El acto estuvo presidido por el comandante general de Melilla, Fernando Gutiérrez Díaz de Otazu, y contó con la presencia de numerosas autoridades militares y civiles. Entre ellas, el delegado del Gobierno, Abdelmalik El Barkani, y el portavoz del Gobierno de la Ciudad Autónoma, Manuel Ángel Quevedo.

Secuencia

El evento de conmemoración de la festividad grande de los artilleros comenzó con la clásica formación de unidades. Al ya citado regimiento, así pues, se sumaron dos baterías del GACA I/32, otras dos del GAAA II/32, la Sección de Época de 75/22 mm, la Sección de Honores y la Unidad de Música y Banda de Guerra Mixta de la Comgemel, al mando de las cuales estuvo el teniente coronel Barrio Mellado.

Tras la incorporación del estandarte y un amplio repaso histórico a los orígenes e hitos más relevantes de la formación, se procedió a la imposición de condecoraciones.  De esta manera, más de una treintena de soldados recibieron diferentes distinciones, como la placa, la encomienda y la cruz de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo o las cruces al mérito militar y la constancia en el servicio.

Del mismo modo, el Ramix 32 nombró como ‘artilleros honorarios’ a Fernando Gutiérrez Díaz de Otazu y Abdelmalik El Barkani, quienes, bajo la supervisión de varios especialistas, dispararon sendos proyectiles de artillería.

El acto se completó con la alocución del jefe del regimiento, el homenaje a los soldados que dieron su vida por España, la interpretación del himno de los artilleros por parte de los propios soldados, la despedida del estandarte y, como cierre, el desfile de las unidades motorizadas y a pie.

Alocución

El discurso central de la ceremonia corrió a cargo del responsable del Ramix 32, el coronel Amós Paramio Pérez, en la que fue su última intervención pública tras dos años en el cargo. “No podéis imaginar el inmenso orgullo que he sentido en este tiempo, no podéis imaginar el profundo pesar que siento al tener que dejaros”, afirmó.

El oficial incidió asimismo en la devoción de las tropas. “No podemos doblegarnos cuando aumenten las exigencias de nuestro trabajo, no podemos refugiarnos en dolencias de dudosa veracidad”.