La Consejería de Medio Ambiente dará cuatro años de margen a los hosteleros del Real para recuperar lo invertido en montar sus terrazas cerradas siempre que lo hayan hecho con licencia.

El presidente de la Asociación de Hosteleros de Melilla, Amaruch Hassan, ha arrancado a la Consejería de Medio Ambiente el compromiso para respetar hasta el año 2020 las terrazas levantadas en el barrio del Real.

La Ciudad da un margen de cuatro años para que los hosteleros que han montado sus terrazas cerradas con licencia, recuperen la inversión. A partir de esa fecha, deberán acogerse a los requisitos de la nueva ordenanza municipal.

Sin embargo, este compromiso del consejero Manuel Ángel Quevedo con el presidente del sector de la hostelería local no ‘cubre’ a los bares que construyeron su propia armazón de madera sin recibir la licencia de obras.

De hecho, esta semana, algunos hosteleros han recibido una carta de la Ciudad en la que Medio Ambiente les da un margen de entre 15 y 30 días para corregir los elementos de sus terrazas que no se adaptan a la normativa vigente.

Empresarios consultados por FaroTV Melilla han mostrado su descontento con la medida porque consideran que el Ejecutivo pasa por alto que durante el tiempo que duraron las obras en la calle La Legión, muchos de los que hoy tienen levantadas terrazas en las que han invertido entre  4.000 y 18.000 euros estuvieron a punto de cerrar sus negocios.

Nuevos requisitos

Los hosteleros del Real todavía no se han recuperado de aquellas pérdidas y ya se les pide que se adapten a la ordenanza que prohíbe que las sillas y las mesas de las terrazas lleven publicidad o que se monten estructuras sueltas en lugar de sombrillas, que en ningún caso tendrán colores llamativos. La normativa exige que sean de tonos claros (beige u ocre), lisos, sin dibujos y cuadrados.

Aunque la Ciudad habilitó una partida de ayudas para paliar los efectos de las obras en la calle La Legión, comerciantes de la zona, que prefieren permanecer en el anonimato, critican que el periodo para pedir esas subvenciones haya sido demasiado corto y que no les haya dado tiempo a tramitarlas.

Ahora tienen por delante el ultimátum de Medio Ambiente, que les da un margen de un mes para corregir lo construido. “Eso debieron decirlo antes, no después que uno tiene hecha la terraza”, se quejan algunos.