El secretario general de UGT, Josep María Álvarez, dice que llevará al Ministerio de Sanidad la falta de personal

La Confederación Nacional subvencionará la actividad sindical

El secretario general de UGT, Josep Maria Álvarez, aseguró ayer a El Faro que ha venido a la ciudad a conocer en profundidad los problemas de los melillenses. En estos días se ha inmerso en las dificultades que tienen los transfronterizos para obtener un permiso de trabajo, en la falta de personal sanitario y en las dificultades que tienen los sindicalistas para realizar su labor ante la falta de recursos económicos. Álvarez mostró su preocupación por la elevada tasa de paro juvenil y subrayó que abordará el tema del desempleo, junto con Ceuta, en un grupo de trabajo. También se lleva muchos temas en la cartera para discutir con los ministros, como el incremento de profesionales en el Hospital Comarcal con el Ministerio de Sanidad.

–¿Cómo ha visto la ciudad? ¿Se esperaba encontrar una Melilla con menos problemas para los trabajadores?

–Bueno en realidad pensaba que estaba mejor. El nivel de desempleo es absolutamente insoportable, sobre todo, el desempleo juvenil. Además, hay algunas cuestiones que son inexplicables. Una de ellas es que los trabajadores que vienen diariamente a trabajar en la construcción paguen un 24% de IRPF con sueldo de 1.000 euros y que no tengan la opción de hacer Declaración de la Renta para que les devuelvan el dinero. Me parece lo más parecido a un asalto. Creo que vamos a trabajar a fondo los temas porque el desempleo es verdad que no es fácil abordarlo. En esta ciudad es más complicado porque es un territorio pequeño geográficamente, con poco sueldo. Pero en todo caso hay que hacer el esfuerzo, sobre todo, aprovechando la ampliación del Puerto para ver de qué manera se puede ayudar a acabar con esta situación de desempleo. UGT de Melilla está muy volcada en encontrar soluciones. También me he comprometido a hacer un grupo de trabajo con los compañeros de Ceuta, ya que tienen algunas cuestiones similares, y con la propia Ejecutiva Confederal para ver las propuestas que podemos hacer al respecto.

–Pero, ¿cree que en Madrid van a escuchar las peticiones que se hacen desde Melilla para mejorar la situación de los trabajadores transfronterizos?

–Con toda seguridad lo vamos a intentar. Me parece que es justo lo que plantean. Podemos seguramente negociar que pase en el futuro, porque es evidente que con el paro que hay en Melilla, sea discutible que se dé permiso a un transfronterizo nuevo que no ha trabajado nunca en la ciudad. Pero un trabajador que lleva viniendo aquí toda su vida, como me encontré en la asamblea del otro día, que tiene 60 años y que han estado cotizando a la Seguridad Social, no puede tener esta situación. No puede ser que no le demos la pensión que ha generado. Creo que hay que encontrar vías de solución. Me parece que es racional explicar eso en los ministerios de Trabajo y Hacienda. Lo que no se puede es cobrar un 24% en IRPF a una persona que gana menos de 1.000 euros y desde luego no puedes decirle a una persona que ha venido a trabajar los últimos 30 años de su vida que ahora ya no puede. Eso va a impedir que tenga acceso a los derechos pasivos generadas en el país. Me parece que es razonable pedir una mejora.

–¿Qué le parece la realidad de los servicios sanitarios de Melilla? Son muchas las manifestaciones que se han sucedido reclamando más personal para atender la sobrecarga de trabajo en el Hospital Comarcal.

–Los usuarios se quejan de la situación y también los trabajadores del sector, que son los que sienten en carne propia las deficiencias. Este tema hay que abordarlo teniendo en cuenta que el Estado tiene la responsabilidad directa. Lo que no se puede hacer es tratar el tema desde Madrid, sino que hay que hacerlo en Melilla. Aquí hay unas 20.000 personas que necesitan asistencia sanitaria que están viviendo en los alrededores y esto se agrava porque no se pone en práctica la tasa de reposición de los sanitarios que se jubilan o se marchan del sistema. Y todo esto debe tener una solución independiente del tiempo que tarde en construirse el nuevo hospital. Ése fue uno de los temas que plantearon más personas en la asamblea que hicimos el otro día. Y también vamos a plantear de manera inminente al Ministerio de Sanidad este asunto.

La ventaja de Melilla es que para el conjunto del Estado nadie puede decirnos que no se puede abortar. Por eso me parece que hay que plantear que los temas de la ciudad tienen una solución y un encaje presupuestario no tan difícil y por ello, no hay que dejarlos para mañana.

–Pero el director del Ingesa, José Julián Díaz Melguizo aseguró en su visita a la ciudad que la ampliación de plantilla para la sanidad melillenses estaba condicionada a que hubiera unos nuevos Presupuestos Generales del Estado.

–Ellos saben que esto se puede hacer. Si no se puede contratar con la convocatoria de plazas, hay otras fórmulas. Si el Gobierno tiene voluntad y habla con la mesa de la Función Pública se podría hacer esa ampliación de la plantilla. Y si no se hace de esta manera, insisto que hay otras para poder hacerlo. No se trata de presionar sobre la necesidad de hacer unos Presupuestos Generales del Estado (PGE) para que políticamente salga aprovechándose de los problemas del servicio de salud que hay en Melilla y que han generado ellos con partidas económicas anteriores. Si tenemos estos presupuestos y otros problemas es porque ellos los han generado y porque llevan años sin reponer las bajas que habido. No es que nazca ahora el déficit de personal. Se podían haber acordado el año pasado cuando se hicieron los presupuestos de que faltaba plantilla. Esta política de presión en relación al Parlamento que tiene como rehenes a las personas y sus necesidades no me parece justa. Que no se preocupe que nosotros le enseñamos fórmulas que no generan excesivas dificultades para cubrir las demandas.

–Durante su reunión con el presidente de la Ciudad le pidió que la Administración local, de alguna forma, financie parte de la labor sindical. ¿Nos puede explicar cómo sería?

–En todas las comunidades autónomas, que sería el equivalente para Melilla aunque sin poder legislativo, hay una partida presupuestaria que sirve para pagar los costes de la participación de los sindicatos en la gestión de las políticas. ¿De qué estamos hablando? Pues de las comisiones paritarias o de las reuniones en las que participamos y hacemos aportaciones que previamente han tenido que elaborar en el sindicato y que ha tenido un coste. Éstas son políticas que, a la hora de implementarlas, se hace sobre el conjunto de los ciudadanos y no solo sobre los afiliados. Pero ahora quien paga esos estudios, esos trabajos y esa presencia del sindicato son los afiliados a UGT. Esto no parece que tenga sentido. Lo razonable es que se pague por el conjunto de los ciudadanos. Hemos planteado que sería necesario abordar económicamente que se pudieran cubrir esos costes del sindicato que no son de negociaciones para sus afiliados, sino que tienen carácter general. Sería con luz y taquígrafo sin que nadie crea que es por la puerta de atrás. Es para que nosotros podamos hacer este trabajo incluso en mejores condiciones de lo que hacemos ahora.

–Pero, ¿comprende que no todos los ciudadanos van a entender esta petición?

–Me gusta especialmente hacer pedagogía. En este momento hay una criminalización que se ha hecho de las organizaciones sindicales a partir de algunos comportamientos que hemos visto, que son absolutamente rechazables e indignos. Pero no pueden privar a los trabajadores de que los sindicatos continúen siendo un motor de propuestas para la mejora de sus condiciones. Espero que algún día cuando un Gobierno quita una subvención a un sindicato, los ciudadanos tengan la absoluta certeza de que les están quitando un derecho a ellos. Hoy estamos lejos de esta situación, pero creo que es conveniente con absoluta claridad situarlo. Continuamos haciendo esta labor sin financiación y vamos a ir seguir haciéndolo. Pero ¿es justo que los afiliados de Melilla paguen un trabajo que es para el conjunto de los ciudadanos de Melilla? Pues a mí me parece que no. Y esto es sencillamente lo que hemos situado enmarcado en un contexto en el que en el resto del país se hace y que creo que redundaría finalmente, no en beneficio de la UGT o de otros sindicatos porque no es una cuestión que hemos planteado no sólo para nosotros, sino que redundaría en beneficio de todos los trabajadores de la ciudad.

–¿Cómo está la situación del sindicato en la ciudad? ¿Han perdido afiliación? ¿Hay problemas para mantener la labor sindical de UGT?

–Melilla, en este sentido, es como en el resto del país. Estamos recuperando la afiliación. De hecho, la ciudad lo está haciendo un poco antes que en otros lugares. Creo que estamos empezando a fortalecer el sindicato entre nuestros delegados. Veo pasión, ilusión y ganas de ser más y más fuertes para conseguir las metas que tenemos como sindicato. Me parece que eso es extraordinariamente positivo. En lo más concreto, nosotros vamos a hacer un plan conjunto con la UGT de Melilla para que la Confederación supla aquellas necesidades que Melilla, por la cantidad de trabajadores y de afiliados, no puede abordar.

Por lo tanto, también me llevo el compromiso de que efectivamente vamos a hacer que los trabajadores de Melilla y los afiliados cuando vengan a nuestro local vean una organización potente, con capacidad de dar respuesta técnica a sus problemas. Ése es otro de los compromisos que me llevo. Eso nos va a costar dinero. Lo digo porque la Confederación va a subvencionar la actividad sindical en Melilla. Creo que lo tenemos que hacer porque no podemos dejar una parte de nuestro país, de nuestros trabajadores, si un organismo como la UGT para defenderse.