El  proyecto fue redactado en 1868 por Francisco Roldán y fue demolido en el año 1946

Continuando con el plan de difusión de la Cultura de Defensa, promovido por el Centro de Historia y Cultura  Militar,  relacionado principalmente con el Ejército en Melilla, el artículo archivístico de este mes de septiembre  es sacar a la luz la historia olvidada del  fuerte de San Lorenzo.

A partir del Tratado de Paz y Amistad firmado entre España y Marruecos el 26 de abril de 1860, Melilla iba a contar con territorio más allá de las murallas, siendo el disparo del cañón El Caminante desde Victoria Grande, el 14 de junio de 1862, el que establecería estos límites, conformando la expansión de una nueva ciudad.

La defensa de Melilla tenía como principal inconveniente el Río de Oro. La obra de la desviación del río contaba con la dura oposición de las kábilas. A pesar de los numerosos incidentes, se pudo inaugurar el nuevo cauce el 7 de marzo de 1872.

Para su protección se comenzó la construcción del primer cinturón de torres avanzadas circulares, constituido por los fuertes de San Lorenzo, Camellos y Cabrerizas Bajas.

El fuerte de San Lorenzo levantado entre 1881 y 1883 en la cima del  cerro de igual denominación, tenía como objetivo principal la  defensa de la nueva desembocadura del río, ya que los intentos de agresión a esa zona eran numerosos.

El proyecto de construcción, redactado en 1868 por  Francisco Roldán y Vizcaíno, consistía en una torre circular rodeada por un foso, siendo muy similar al actual fuerte de Camellos.

Años más tarde, en 1946 fue demolido ante las necesidades urbanísticas de la época y en su lugar se levantó la actual Plaza de Toros.