El centro repite la oferta de años anteriores, con cuatro titulaciones. El doble grado de Magisterio y CAFD prevé una importante crecida de alumnos y por ende de la nota de corte.

La Facultad de Educación de la Universidad de Granada en el Campus de Melilla abrió ayer sus puertas al nuevo curso académico y los brazos a aquellos estudiantes que llegan con él. A falta de conocer los datos oficiales de nuevos alumnos inscritos (el período de matriculación aún está vigente), en el seno de la facultad están satisfechos e incluso “sorprendidos” por la gran afluencia de personas del primer día, pues se temía que al ser una actividad de carácter opcional, no contase con una asistencia muy elevada.

En este sentido, Alicia Benarroch, decana de la facultad, afirmó que la de ayer fue una mañana “intensa y de mucho trabajo, pero notamos que el mensaje importante de esta jornada ha llegado a los estudiantes”. Asimismo, la máxima responsable de rama de Educación en el campus de Melilla añadió que “el comportamiento de los nuevos estudiantes ha sido magnífico y esperamos que se mantenga a lo largo del curso”.

La educación ante todo

El discurso de la decana ante los nuevos y ‘viejos’ estudiantes (el de ayer también fue el día de presentación para los alumnos de 2º, 3º y 4º) dio comienzo al acto de apertura del curso académico 2016/17. Su mensaje se centró en la responsabilidad del alumno y en la importancia de la educación en el desarrollo de la sociedad. “La esencia es la responsabilidad que los alumnos adquieren asumiendo el papel de enseñantes. No sé si se le da el auténtico relieve que tiene, pero la educación es la herramienta más poderosa para transformar las sociedades y hacer que sean más prósperas, pacíficas y sostenibles. De ahí, las altas expectativas que tenemos depositadas en su formación”, dijo Benarroch.

De igual modo, la decana recordó que las puertas del decanato “están abiertas permanentemente para los alumnos, para solucionar conflictos, proponer ideas y presentar propuestas de cambio” y prometió para el nuevo curso “una educación de calidad para un futuro incierto como el que tenemos. Una educación que ayuda a pensar, a ser críticos con uno mismo, a colaborar en una sociedad que reclama trabajar en equipo y a mejorar constantemente”.

En el acto de apertura también intervino María López Vallejo, vicedecana de estudiantes, cargo que su superior calificó como “el principal nexo” entre los alumnos y el profesorado. López Vallejo, quien se reunió posteriormente con los estudiantes para hablarles de los programas de movilidad, afirmó que de cara al nuevo curso la facultad es “optimista” y confía en que “todo funcione lo mejor posible. Por supuesto, por nuestra parte vamos a dar lo mejor de nosotros mismos y de momento la recepción está siendo muy positiva”.

Stands y orientación

Representantes del gabinete de orientación universitaria y del servicio de informática de la UGR charlaron, de igual modo, con los alumnos sobre cuestiones relacionadas con el nuevo curso, como las posibilidades laborales de las carreras en cuestión o la utilización del correo electrónico de la propia universidad. Tras ello, se procedió a la separación de los estudiantes según su titulación para tratar directamente con los coordinadores de cada una de ellas, o bien, en el caso de los más veteranos, con los vicedecanos de prácticas y docencia para la presentación del trabajo de fin de grado.

El acto de apertura se completó con la instalación de stands informativos en el aulario que no sólo presentaban la oferta académica o el programa de actividades, sino también servía de representación para instituciones y ONG de la ciudad autónoma que la colaboran con el Campus, como la Viceconsejería de Empleo a través de la Oficina de Información Juvenil.

La atención personalizada

La principal novedad de la facultad para este curso académico es la implantación del sistema de evaluación continua. “Es una nueva forma de enseñar, con retos novedosos para el profesorado”, dijo Alicia Benarroch. El objetivo, en definitiva, es premiar el trabajo diario y fomentar otro tipo de competencias, con objeto de que el alumno no abandone la asignatura. “Es nuestra obligación que los alumnos se impliquen de verdad en su aprendizaje”, añadió.

En este sentido, para la decana, el principal atractivo de la Facultad de Educación de la Universidad de Granada en Melilla es, sin duda, la atención personalizada. Según ella, en muy pocos centros es posible tener un contacto tan directo entre los alumnos y el profesorado. “Muchos estudiantes que, en otras facultades, abandonarían aquí continúan e incluso acaban convirtiéndose en grandes personas”, aseguró.

Estos factores, defiende Alicia Benarroch, convierten a su facultad en una opción de estudio cada vez más tenida en cuenta en el resto de España. Como paradigma en este sentido, cabe hablar del doble grado en Magisterio y Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, titulación que, a nivel nacional, únicamente imparten la sede de la UGR en Melilla y la Universidad Europea de Madrid (esta última, de carácter privado).

Si bien la nota de corte del pasado año, como ya publicase El Faro el 15 de septiembre, se estableció en un 5, las previsiones para este nuevo curso académico, marcadas por una gran demanda de acceso a la titulación, hacen indicar que se elevará varios puntos por encima. El dato, no obstante, no será definitivo hasta el cierre del período de matriculación (fechado para el próximo 6 de octubre), aunque de los cerca de 50 alumnos que acudieron a la presentación del grado, sólo cuatro, según Benarroch, eran originarios de Melilla. Por el contrario, la carrera menos solicitada para la temporada universitaria cuyas clases empiezan hoy mismo es Educación Social.

En última instancia, la decana recordó a El Faro que existen becas y ayudas a las que todos los estudiantes pueden tener acceso, pero reitera la necesidad de que sean los propios alumnos quienes se interesen por conseguirlas. “Cuanta más demanda haya y más ambiciosos sean los estudiantes, más fuerza tendremos nosotros ante la Universidad de Granada para solicitar que se abran más posibilidades en el Campus de Melilla”, sentenció Benarroch.