• Las diferencias superan incluso los 5 puntos en comparación con otras universidades de Andalucía

  • Enfermería, ADE y Derecho+ADE son las titulaciones con mayor variación

Hoy termina selectividad. Suplicio para algunos, alivio para otros. Sea cuál sea la sensación que predomine en cada estudiante, lo que ahora toca es esperar y pensar. Esperar la corrección de los exámenes y pensar en el futuro y en qué camino se quiere tomar en la vida. Y aunque pueda parecer que son dos cuestiones independientes, lo cierto es que están muy ligadas entre sí. El nexo en cuestión es la dichosa nota de corte, aquella que marca la diferencia entre acceder a la carrera -y a la Universidad- que se desea, o quedarse fuera y cambiar de sueño… o de lugar de residencia.

El suelo del distrito andaluz

En el caso concreto de Melilla, esto se debe a que de las ocho titulaciones que en el curso 2015-2016 se impartieron en la sede local de la Universidad de Granada, siete de ellas tienen una nota de corte más baja en la Ciudad Autónoma que en el resto de centros adscritos a la UGR. La excepción es el doble grado de Magisterio y Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, pues al ser un título único en todo el distrito universitario andaluz, queda excluido de la comparativa.

No lo están, en cambio, titulaciones como ADE (Administración y Dirección de Empresas) y Enfermería. Esta última es la única carrera de las que se ofertan actualmente en Melilla que, durante el pasado curso, tuvo una nota de corte superior a la mínima: 5. No obstante, su 7,70 de límite de acceso está más de 3 puntos por debajo del mismo grado en el Campus de Granada, donde la cifra alcanza el 10,75. Recordemos que, en el sistema actual, las notas de corte se calculan sobre 14 y no sobre 10, como sucedía en años anteriores. La diferencia es aún mayor si comparamos la cifra con otras universidades del mismo distrito, como la de Málaga (10,88) o la de Sevilla (11,09), según datos de la Junta de Andalucía.

Una estudiante de Enfermería contó ayer a El Faro que ella, malagueña de origen, terminó entrando en Melilla, porque fue el único sitio en el que se lo permitió la nota de corte, tras recibir las negativas de universidades como Málaga, Granada o Sevilla.

El caso más llamativo es el del doble grado en Derecho y Administración de Empresas. Mientras que en el campus de la UGR en Melilla basta con haber aprobado selectividad, en el Campus de Granada, dependiente de la misma Universidad, la nota de corte es superior en más de 3,5 puntos, fijándose en un 8,59. Esta diferencia es incluso irrisoria, si comparamos el 5 de Melilla, con el 10,13 de Sevilla o el 10,67 de Málaga, notas que duplican la exigencia de acceso del Campus de nuestra ciudad. Las cifras son similares en el caso de ADE, donde la diferencia entre los dos centros de la UGR también sobrepasa los 3 puntos.

Fuentes universitarias achacan esta distancia entre las notas al desconocimiento del Campus melillense y, por ende, de las titulaciones que oferta, de ahí que se estén promoviendo acciones divulgativas para promocionar exteriormente el centro.

Los alumnos, en cambio, sostienen que las notas de corte son tan bajas porque Melilla no es la primera opción de las preferencias. “Todo el mundo pide Granada y aquí sólo vienen los que se quedan fuera”, dice Rocío Díaz, estudiante de Enfermería.

La falta de opciones de ocio o la carencia de un ambiente realmente universitario como el que sí tienen otras ciudades son otros de los motivos que, según los alumnos, relegan a Melilla a un plano secundario en las prioridades de los futuros estudiantes. “No es lo mismo Granada que Melilla. Hay menos ocio del que pueda haber allí y menos estudiantes. También creo que hay gente con una opinión negativa de Melilla, aunque luego vienen aquí y se sorprenden”, cuenta Nacho Ruiz, alumno de Enfermería en la sede local de la UGR.

Conviene señalar, por último, que en el ámbito preuniversitario no se aprecia una auténtica conciencia de la importancia de la nota de corte. “No tenía ni idea de que hubiese 3 puntos de diferencia en Derecho + ADE”, responde una alumna de Bachillerato a El Faro. “¿Son tan bajas? Entonces me quedo en Melilla”, comenta otra.