Los cerca de 3.000 ejemplares llegados desde la península ya han sido adquiridos o reservados por la comunidad musulmana

A pesar de las limitaciones impuestas por el veto sanitario a la entrada este año de corderos desde Marruecos y de las pesimistas perspectivas derivadas del bloqueo, la venta de borregos para el Aid-El Kebir ha sido un éxito rotundo. En Melilla, los casi 3.000 ejemplares adquiridos por las dos ganaderías de la ciudad que importaron corderos ya han sido vendidos, cuando aún restan tres días para el inicio de la festividad.

Mohamed Al-Lal, el máximo responsable de una de ellas, se lamentaba ayer de “no haber traído más animales”, pues asegura que finalmente se demostró que había mercado suficiente para ubicar a los corderos. El ganadero, eso sí, matizaba que el bloqueo provocó una incertidumbre en la que resultaba difícil trabajar y, por extensión, prever la cantidad exacta de borregos que podrían llegar a venderse durante los días previos a la celebración del Aid-El Kebir.

En su caso concreto, se pidieron 2.000 ejemplares. En el de su competencia, 965, de los que, antes del cierre de edición, aún quedaban algo menos de 40 en stock. El resto ya han sido vendidos o, en su defecto, reservados a ciudadanos que los recogerán en los días sucesivos o, en el caso de aquellos que no puedan hospedar a los animales en sus viviendas, el próximo lunes 12. “El boicot no ha servido para nada. Tres días antes de la fiesta, ya están todos los borregos vendidos”, sentencia Mohamed Al-Lal.

Como dato a reseñar, el propietario de Ganadería Dina apuntaba que un gran número de los borregos han sido vendidos a musulmanes residentes en ciudades marroquíes. Conviene recordar, en este sentido, que el bloqueo es unidireccional, por lo que la prohibición afecta únicamente a los animales que cruzan la frontera desde Marruecos hasta España, pero no a los que realizan el trayecto en sentido inverso.

Las ganaderías, así pues, se han visto obligadas a importar corderos desde la península para su comercio. En el caso de Dina, los ejemplares proceden del norte de España, donde, según Mohamed Al-Lal, la mayor vegetación hace que los borregos cumplan con las condiciones requeridas de tamaño, calidad y peso. Especialmente, si los comparamos con los corderos criados en Marruecos, a los que la sequía que ha azotado a la región durante este año ha afectado negativamente a su crecimiento. Los 965 restantes, por otro lado, proceden de Granada.

“Todos los corderos cumplen las condiciones islámicas para sacrificarlos. Yo he hablado con mis clientes y el 95% de ellos están muy contentos con los borregos que han adquirido”, asegura Al-Lal. Tanto es así, que promete que el año próximo volverá a importar borregos desde la península y que si no cesa el veto, ampliará el stock en un 50%, llegando hasta los 3.000 ejemplares en venta.

Religión, no tradición

“La celebración consiste, simplemente, en una adoración a Alá, que es nuestro creador. Para ello, tenemos que sacrificar un cordero exclusivamente para él, intentando, además, que sea el mejor tipo de cordero en calidad y tamaño”. Así explica Mohamed Al-Lal la principal esencia del sacrificio que tendrá lugar pasado mañana, como parte de los rituales del Aid-al Kebir.

“Sacrificamos un cordero, porque es lo que dice Alá. Alá es el que manda. Si él dice un cordero, un cordero. Es una cuestión de obediencia religiosa. No de tradición, de religión”, puntualiza el ganadero. Mohamed Al-Lal, además, recordaba las principales instrucciones que han de seguirse para ejercer correctamente el ritual, como que el cordero nunca debe ver el cuchillo con el que será sacrificado y que dicho utensilio ha de estar totalmente afilado con el fin de que el animal sufra lo menos posible. El ritual puede realizarse en el propio hogar de cada familia, o bien en el matadero municipal.